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miércoles, 1 de marzo de 2017

CANTINERA (II)


MARÍA QUITERIA RAMÍREZ RODRÍGUEZ
(María, la Grande)

Nace en Illapel en el año 1848. 
En octubre de 1879, desde Los Vilos, embarca rumbo a Perú, antes de la guerra. 
Vive durante bastante tiempo en Iquique, donde es amiga de Irene Morales, otra reconocida Cantinera.
Se enrola como la primera Cantinera del Regimiento 2º de Línea, bajo las órdenes de Eleuterio Ramírez.
Combate en la toma de Pisagua, luego pasa al campamento de Dolores.
Tiene activa participación en la Batalla de Tarapacá, donde cae prisionera del Ejército peruano, junto a otros cincuenta compañeros, siendo conducidos, a pie, desde Tarapacá a Arica. Con la toma de Arica, por el Ejército chileno, recupera la libertad, volviendo a incorporarse a su Regimiento.
En Pisco se embarca para la expedición a Lima y de ahí hace la travesía, por tierra, al Valle de Lurín.
Tiene un destacado rol en la batalla Chorrillos, donde, incluso toma el fusil y combate junto a sus compañeros. Es protagonista de la entrada a Lima con el Ejército chileno vencedor.
Regresa a Santiago, con algunos soldados, el día 14 de marzo de 1881, muy enferma del hígado, pero se recupera.
Conoce y se enamora de un minero del Batallón de Infantería Tamaya, con el cual, al término de la guerra, deciden irse a vivir a Ovalle. Fallece el 2 de noviembre de 1929. Sus restos descansan en el Mausoleo de los Veteranos del 79, en el Cementerio General de la ciudad de Ovalle.
En su natal Illapel, un barrio lleva su nombre.
Uniforme de la Cantinera María Quiteria Ramírez
Donado al Museo Histórico Nacional, en 1986, por Isolina Barraza.
Puede ser visitado en Plaza de Armas 951, Santiago, Chile.

CANTINERA (I)

Cantinera es el nombre que recibe la mujer que acompaña a los soldados en sus tareas militares.
El término proviene de la voz “Cantina”, que en jerga militar de la época designa a  pequeñas tiendas de comestibles, y también, a pequeños compartimentos utilizados para transportar porciones de alimentos y bebidas. 
Cuando una mujer se hacía cargo de una cantina o prestaba servicios especiales dentro del campamento militar (por ejemplo, llevando la “cantina” para aliviar algún soldado), pasaba a denominarse Cantinera.
El origen de su presencia en el Ejército, se remonta a la segunda mitad del año 1830, en la guerra que enfrenta Chile con la Confederación Perú-Boliviana.
Acompaña a los soldados, en calidad de enfermera, asistiendo a los convalecientes, realizando labores domésticas, humanitarias, sanitarias y  prestando ayuda en los diversos problemas que los hombres de armas enfrentan en campaña.
Debía ser soltera, de moralidad reconocida y probadas buenas costumbres.
La mayoría proviene de los estratos medio-bajo y bajo, de los centros urbanos de Santiago y Valparaíso. Reciben el mismo sueldo que un soldado y visten el mismo uniforme (aunque llevando faldas).
Su presencia continúa en la Guerra del Pacífico (1879-1883) cuando se constata el mayor número de ellas. Si bien, un decreto autoriza a cada regimiento a ser acompañado por una, en la práctica, cada compañía contaba de tres a cuatro Cantineras.

miércoles, 1 de febrero de 2017

VENDIMIA




La palabra proviene del latín “vindemia” la cual, a su vez, está compuesta por “vihum” que se traduce como "vino" o “demere”, relacionada con los verbos cortar o quitar, de allí que su acepción sea referida al proceso en el que se cortan y recolectan los racimos de uva (cosecha) que serán destinados a la producción de vino, pisco, aguardiente o alcohol. El término también le da nombre al periodo en el que se llevan a cabo estas acciones.
En el hemisferio sur, tiene lugar entre los meses de febrero y abril, mientras que en el hemisferio norte se desarrolla entre julio y octubre. Estas fechas no son exactas y pueden variar, de acuerdo a múltiples factores: tipo de uva, particularidades del clima, grado de maduración que se desea del fruto, etc.
La recolección de racimos se puede realizar por medio de máquinas que automatizan todo y permiten que el trabajo sea más rápido y económico.
El sistema manual se ha ido perdiendo con los años, porque es más lento y costoso, pero permite obtener productos de mejor calidad.
En una sencilla síntesis, en la vendimia se distinguen las siguientes etapas: recogida de racimos, pesaje, control en bodega, despalillado y estrujado. Una vez que se forma el mosto, este va a unas cubas para su fermentación, luego se cuela y se vierte en otras cubas, hasta que, luego de un determinado tiempo, el vino se embotella.
En los últimos años (tal como se hace con la Trilla) la vendimia artesanal se presenta, más bien, como un espectáculo folklórico en zonas rurales y urbanas, para que el público pueda apreciar cómo se trabajaba antes de las máquinas. Se invita a todos a aplastar los racimos con los pies, mientras se canta, baila y degustan vinos acompañados de una variada oferta gastronómica. Es lo que le da, precisamente, el carácter de “fiesta”. Desde la antigüedad, la vendimia es festejo, jolgorio y alegría.
Para nuestros antepasados, el vino era un puente entre el pueblo y los dioses, por lo cual, era visto como un ritual sagrado que debía celebrarse y respetarse. La vendimia es parte de nuestra cultura campesina.

martes, 24 de enero de 2017

PIRCA

El término deriva del quechua y aimara «pirqa»: pared o muro de piedra sobre piedra.
Es un cerco de construcción rústica y baja altura, realizado con piedras sin labrar.
Utilizado por el Imperio Inca, aunque es original de culturas preincaicas, como: Amaichas, Colalaos, Tombones y Quilmes.
Se utiliza como muro de contención: para la construcción de caminos y senderos, de terraplenes o canchones (espacio cerrado por muros de adobe) para el cultivo, en la división de parcelas, corrales para animales, depósitos para la contención de semillas, protección de los árboles contra los animales o como cimiento para construcciones residenciales.
Por un tema de estabilidad, no sobrepasa el metro y medio de altura. Para su construcción, se utilizan piedras de diversos tamaños y formas, simplemente apoyadas unas sobre otras.

jueves, 1 de diciembre de 2016

CASA DOMB

Una de las emblemáticas tiendas, que forma parte de la historia de la Perla del Limarí, ha cerrado sus puertas, definitivamente, luego de 70 años ofreciendo a los ovallinos una extensa variedad  de productos textiles y afines.
Sus dueños, Don Chil Domb y su hijo Beñe, inmigrantes judíos, llegan a Ovalle a fines de 1920.
En el año 1946, cargando maletas con cortes de telas, ropa, calzados y otros productos, recorren calles, golpeando puertas, ofreciendo su mercadería al crédito.
Posteriormente, se  establecen en un pequeño local en calle Libertad N° 40. 
Luego, en el año 1964, constituyen la Sociedad Comercial Domb y Cía. Ltda., instalándose en la misma calle, pero esta vez en el N° 101, donde  dan inicio a un taller de confecciones y amplían el rubro de las telas, lencería y artículos para el hogar.
Sin duda que, en la memoria colectiva de los ovallinos, permanecerá por siempre el recuerdo de la cuña publicitaría radial emitida por CA-62 Norte verde de Ovalle: AAAH!!, esta casa Domb, Libertad esquina Coquimbo!!

martes, 1 de noviembre de 2016

AMANECER



Conjunto folklórico fundado el 9 de Julio de 1981, por un grupo de profesores ovallinos, con el propósito de investigar, rescatar, difundir y proyectar la música, el baile y la cultura de la provincia del Limarí.
Forma parte de la Federación de Folklore del Magisterio de Chile (FEFOMACH), mediante la cual, han tenido la oportunidad de recorrer nuestro país de Arica a Punta Arenas, participando de encuentros zonales, nacionales, congresos y  jornadas de perfeccionamiento.  También han llevado la riqueza de nuestro folklore a la Argentina y Paraguay.
En su trayectoria artística han grabado tres CD y un DVD: “Limarí de Encanto”, “El canto y la danza de mi tierra”, “Danzas de mi tierra” y “Canciones tradicionales del Valle del Limarí”.
En sus presentaciones, destacan las puestas en escena: “El Vals en Chile”, “La sociedad musical ovallina”, “Tamaya, el sueño de Urmeneta”,  “Limarí de encanto”, “El molino fuente de vida”, “Magia ancestral…lamento Diaguita, un llamado a la vida”, “Las tradiciones del Limarí nos hablan de su historia: La Vendimia”,  “Ensayo artístico y biográfico de Gabriela Mistral”, “Pedro Pablo y Carmen Rosa, nos cuentan la historia de mi valle”, “Norte Chico, tierra de mitos y mineros” y “El Amor de los poetas, historia de una leyenda hecha canción”.

sábado, 1 de octubre de 2016

LOS HARMONIC’S





Es un grupo musical que nace a principios de los 60’s, en la ciudad de Arica. Lo integran una copiapina, tres ovallinos y un peruano: Brenda Benedetti, Willy Morales, los hermanos Mario y Segundo Silva, y Carlos Loa.
Con dos guitarras eléctricas, un bajo, una batería y una vocalista, graban en el sello discográfico “Demon”, y, rápidamente, se ubican en los primeros lugares de los rankings semanales de radios nacionales y extranjeras, porque también llegan a ser conocidos en Bolivia, Ecuador y Perú, con temas como: “El reloj del amor”, “Miguel e Isabel”, “La vida es tan hermosa”, “Noche de recuerdos”, “Porque me llamas”, “Mar, cielo y amor”, “Si el sol vuelve a brillar” y tantos otros.
No tenemos muchos datos de este conjunto y su trayectoria artística. Sería muy bueno completar su historia, como un modo de rendir un merecido homenaje a estos cantantes que sumaron el nombre de Ovalle y Copiapó a la “Nueva Ola” chilena. Tarea para ovallinos y copiapinos nostálgicos.

jueves, 1 de septiembre de 2016

LA BATEA


La batea (o artesa) de madera para lavar ropa, era un cajón rectangular, de, aproximadamente, 1 mt de largo, 45 cm de ancho y  25 cm de alto, con paredes inclinadas, con dos tablas angostas en los extremos, que servían para apoyar el jabón y la escobilla. En la base tenía un orificio para vaciarla, que se tapaba, generalmente, con un corcho, un tapón de madera o, simplemente, con una coronta de choclo. Se complementaba con una tabla para fregar cuellos y puños. La escobilla era de madera con ramas de curahuilla, con las que también se fabrican las escobas.
El proceso del lavado no era sencillo: comenzaba dejando la ropa en remojo, con un detergente, para ablandar la suciedad. Luego se enjuagaba. Enseguida venía el enjabonado, pieza por pieza. A continuación se escobillaba. Luego de varios enjuagues, la ropa blanca se dejaba remojando en cloro. En el último enjuague se agregaba un polvo azul, que dejaba las sábanas con un blanco radiante.
Las sábanas y toallas blancas, aparte de todo el proceso descrito anteriormente, eran hervidas, a leña, en tarros destinados especialmente para ello. Claro que las antiguas sábanas, de crea o algodón, eran eternas.
Para el secado, se utilizaba un tendedero de alambre y se sujetaban con pinzas de madera (perritos) que aún subsisten, aunque hayan aparecido las de plástico.
La batea es uno más de los elementos que desaparecieron de nuestros patios desde los 60’s, cuando llegaron las lavadoras automáticas, eliminando el lavado a mano y haciendo desaparecer a las tradicionales lavanderas a domicilio.