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Rey de Socos
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sábado, 23 de abril de 2011

ALFARERÍA DIAGUITA







En el territorio norte de Chile existen: el Norte Grande (caracterizada por la presencia del gran desierto de Atacama) y el Norte Chico, cuya extensión abarca las III y IV regiones. 
En este último se destaca una de las culturas precolombinas más llamativas: el pueblo Diaguita, que se desarrolló en cinco valles: Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa, limitando al norte con los atacameños y al sur con los picunches, convirtiéndose en el pueblo prehispánico más avanzado del territorio.
Su aparición se asocia al término de la última glaciación en el planeta, hace unos 12.000 años, cuando un grupo de cazadores provenientes del norte se ubica en el actual sector de Los Vilos, donde es probable que se concentrara una gran cantidad de potenciales presas como el Mastodonte, Caballo Americano, Milodontinos, Perezosos gigantes y variedades del Ciervo de los Pantanos. 
Sin embargo, los rápidos cambios climáticos de la época, hicieron desaparecer gran parte de esta fauna, y es probable que, alrededor del año 8.000 AC, hayan vivido, principalmente, de la caza del Guanaco, animal predominantemente cordillerano. 
Hacia el 2.500 AC, comienzan a generar las primeras formas de cultivo de la tierra y se da inicio a una gran transformación en su forma de vida.
De esta época proceden las primeras muestras de cerámica, asociadas a un gran complejo agro alfarero llamado El Molle. 
En este complejo cultural confluyen estos grupos de cazadores y grupos del noroeste Argentino, cuyas características son: economía agro ganadera, asentamientos semi estables en las praderas, conocimiento de técnicas metalúrgicas primarias en cobre, oro y plata y la elaboración de una fina cerámica de atractiva sencillez, en algunos casos finamente decorada. 
Todos estos elementos se han rescatado de innumerables hallazgos, principalmente de cementerios Diaguita, encontrados por accidente mientras se ejecutaban construcciones civiles, descubrimientos arqueológicos dirigidos, o simplemente, debido a los hallazgos fortuitos de visitantes a la zona. 
En la gran mayoría de los cementerios, los jarrones se encontraron junto a osamentas humanas e innumerables objetos de uso doméstico, que los Diaguita proporcionaban a los muertos para su viaje al "más allá".
El estudioso Francisco Cornely, en una publicación de 1966, clasifica los hallazgos alfareros en tres períodos:
1.- Fase Arcaica: formas sub globulares y tronco cónicas, con motivos geométricos simples y la utilización principalmente de los colores rojo, negro y blanco.
2.- Fase de Transición: decoración con diseños geométricos y sólo insinuaciones de cambios en la forma.
3.- Fase Clásica: donde las formas incluyen paredes rectas y no sólo curvas, bases redondeadas, mayor variedad de objetos, algunos de ellos con representaciones antropomorfas.
Posteriormente Gonzalo Ampuero realiza una descripción de los periodos un tanto distinta, que él llama Fases I, II y III.
Es necesario recordar a este pueblo por su gran aporte a la alfarería típica de la zona centro y norte de Chile, arte que se puede apreciar en los Museos Arqueológicos de La Serena y Ovalle, y el Museo Chileno de Arte Precolombino, entre otros.

Fuentes:
http://www.precolombino.cl/,
http://diaguitasierradelmedio.blogspot.com/;
http://aborigenesamericanos.blogspot.com/
http://los-diaguitas.blogspot.com/

http://tribusdechile.blogspot.com/

jueves, 7 de junio de 2007

EL PUEBLO DIAGUITA


La cultura Diaguita se desarrolla en el Norte Chico de Chile. Abarca desde el río Copiapó en el norte hasta el Choapa en el sur. Este territorio se caracteriza por un ambiente semi árido, atravesado por múltiples valles y cadenas montañosas que unen la Cordillera de los Andes con el Océano Pacífico.
El pueblo Diaguita vive de la agricultura. La construcción de sistemas de regadío les permite cultivar una gran variedad de productos, tales como maíz, quinua, porotos y zapallos. No esta claro aún si, junto con la agricultura, practicaron también la ganadería, la que sí es definitivamente integrada a la economía local con la llegada de los Incas.
El mar ofrece a estas poblaciones una gran cantidad de recursos, tales como peces, moluscos y mamíferos (lobos de mar, ballenas, etc.). Para explotar especies de mar adentro, emplean balsas con dos flotadores fabricados con cuero de lobo marino. 
La manifestación artística más conocida es la cerámica, caracterizada por diseños geométricos aplicados en dos colores sobre una base de otro color. 
Este tipo de decoración se encuentra en vasijas de distintas formas (ollas, urnas, jarros-pato, cuencos y escudillas). Son diseños muy complejos, que han sido interpretados como probables representaciones de visiones chamánicas. Muchas veces estas vasijas presentan motivos felínicos o representan personajes con tales atributos. Se piensa que ciertos diseños geométricos y motivos mascariformes del arte rupestre de la región, son realizados por ellos.
Se cree que la sociedad Diaguita estaba organizada en pequeñas aldeas independientes dirigidas por líderazgos.
Pese su pertenencia a una misma cultura, cada valle y quizás cada localidad, mantiene su autonomía. Con la invasión incaica, la sociedad Diaguita es reorganizada en sistemas duales, donde cada valle tiene una autoridad que gobierna la parte alta y otra la parte baja, con esta última subordinada a la primera.
La gran mayoría de las vasijas decoradas que sirven para caracterizar a esta cultura proviene de ajuares de tumbas. La forma más común es construida con cinco grandes lajas de piedra, formando una verdadera cista o caja rectangular, donde es depositado el difunto. Le acompaña un ajuar: aros, hachas, pinzas, cinceles de cobre, espátulas o cucharas de hueso finamente talladas y vasijas cerámicas.
La preponderancia con que aparece la figura del felino en las vasijas mortuorias, sugiere un cierto culto a este animal. 
El patrón de asentamiento es uno de los aspectos menos conocido de esta cultura. 
Se supone que vivían en pequeñas aldeas construidas con sencillas chozas de barro, madera y paja, distribuidas a lo largo de los valles y cerca de los campos de cultivo.
La cultura Ánima habría sido el ancestro más directo del pueblo Diaguita, ya que los diseños y la forma de las vasijas de esta última cultura muestran nítidas reminiscencias estilísticas de la primera.
Con la incorporación de este territorio al Imperio Inca, el pueblo Diaguita pasa a ser un agente importante de la expansión incaica hacia Chile central.
A la llegada de los Españoles, la presencia Diaguita se extiende mucho más allá de su territorio de origen, alcanzando, incluso, regiones trasandinas: Catamarca, Córdoba, Jujuy, La Rioja, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.

Fuente: www.precolombino.cl/es/culturas/surandina/diaguita/index.php